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EN LA POLÍTICA EN LA JUSTICIA EN LA CONTRATACIÓN CONTROL CIUDADANO EST. TERRITORIAL SECTOR PRIVADO
La corrupción enferma a la salud

Por: Margareth Flórez*
Directora Ejecutiva
Corporación Transparencia por Colombia

“17.000 colombianos pudientes incluidos en el SISBEN pueden ser la punta del témpano de una vasta red de corrupción” decía el Editorial de El Tiempo del lunes 24 de marzo de 2008. Ésta no es la primera vez que dicho medio editorializa sobre la corrupción que afecta el sistema de salud en Colombia.

De acuerdo con el Informe Global sobre Corrupción de Transparencia Internacional del 2006 recientemente publicado en español, el sector salud es un ámbito atractivo para los corruptos, dado el sustancioso flujo de recursos que mueve, y esto no es distinto en Colombia. La corrupción afecta de forma negativa las políticas de salud, distorsiona las prioridades de gastos, priva a las personas, especialmente a los más pobres del acceso a los servicios de salud y puede llevar al suministro de tratamientos equivocados.

¿Cuáles son los elementos que hacen proclive al sector a la corrupción?

Uno, el desequilibrio en la información que prevalece en los sistemas de salud. Suele ocurrir que los ciudadanos poseen menos información sobre sus derechos y deberes frente al aseguramiento y/o la prestación del servicio, que las autoridades y agentes del sector, los profesionales de la salud, poseen más información acerca de las enfermedades que los pacientes y que las compañías farmacéuticas saben más acerca de sus productos que los funcionarios públicos encargados de tomar las decisiones sobre gastos.

Dos, la complejidad del sistema de salud, en particular del gran número de actores involucrados, exacerba las dificultades para producir y analizar la información, promover la transparencia, detectar y prevenir la corrupción. Adicionalmente, la gran cantidad de trámites y la dispersión normativa en el sector también contribuyen a incrementar las posibilidades de corrupción.

Tres, el débil desarrollo institucional de los actores en distintos ámbitos del sistema, que se refleja en la falta de estructuras organizacionales ajustadas a las necesidades, definición, seguimiento y control de procesos y procedimientos, revisión sistemática de resultados, uso de herramientas sistematizadas de información para la gestión, entre otros aspectos.

Cuatro, el escaso desarrollo de los sistemas de control y vigilancia tanto al interior de cada organización que integra el sistema como de los organismos externos encargados de esta tarea, tanto a nivel público como privado.

Ahora bien, las clases de corrupción identificadas en el sector salud, incluyen: Hurto y malversación de recursos derivados del presupuesto sectorial o de las tarifas pagadas por los usuarios; sustracción de medicamentos, suministros médicos-quirúrgicos para uso personal en consultorios privados, o para ser revendidos. La connivencia, los sobornos, y las gratificaciones. En 2007, el Barómetro Global de Corrupción reveló que 15 de cada 100 colombianos pagaron sobornos al sector de la salud. La corrupción en los sistemas de pago que incluye la omisión de pago de tarifas y la falsificación de documentos de cobertura para pacientes especiales, o bien la utilización de presupuestos de prestadores y aseguradores para beneficiar a ciertos individuos; la facturación ilegal a los aseguradores o prestadores de servicios, a los gobiernos o a los pacientes, por servicios no cubiertos para maximizar los ingresos; falsificación de registros de facturación, libros de recibos o uso de registros, o bien la creación de pacientes ‘fantasmas’. Otras formas de corrupción relacionadas con los sistemas de pagos, incluyen compras a empresas de profesionales de la salud a través de incentivos financieros u ofrecimiento de retribuciones para ser referenciados; médicos que remiten a pacientes del sistema público a su consultorio particular; y la realización de intervenciones médicas innecesarias para incrementar los ingresos. Igualmente, la corrupción en la cadena de suministros farmacéuticos. Los productos pueden ser desviados o bien sustraídos en varios puntos de la cadena de distribución; los funcionarios del. sector pueden pedir retribuciones financieras para aprobar productos o facilitar procedimientos de aduanas, o bien para establecer precios; es posible observar distorsiones en las prescripciones de los profesionales médicos, estimuladas por violaciones a las prácticas establecidas en los códigos de marketing de la industria; así mismo, verificar la solicitud de favores a proveedores como condición para recetar sus medicamentos; y constatar prácticas de incentivo perverso para el uso medicamentos adulterados o de calidad dudosa. Por último, la  corrupción en la provisión de servicios de la salud puede tomar muchas formas, como por ejemplo extorsión o aceptación de pagos indebidos por servicios a los cuáles el usuario tiene derecho; pedir pagos a cambio de privilegios o tratamientos especiales; y ejercer influencia indebida en las decisiones de contratación o licencia, acreditación o certificación de las instalaciones.

¿Qué hacer para contrarrestar las manifestaciones descritas?

• Publicidad de la información sectorial. Es esencial que las autoridades sectoriales publiquen regularmente información en Internet y a través de otros medios, sobre el presupuesto, el desempeño sectorial, los procesos de contratación, condiciones y términos de los mismos, así como resultados de las evaluaciones y adjudicaciones.
• Publicidad de los criterios de selección y la lista de beneficiarios del régimen subsidiado y los beneficiarios de programas de atención, medicamentos e implementos entregados por el sistema. La producción y publicidad de esta información es la que ha permitido detectar constantes irregularidades en el acceso al SISBEN y tomar medidas.
• Promover la implementación de códigos de ética, con alusión explicita a cómo prevenir la corrupción y el conflicto de intereses, y a las sanciones aplicables por un órgano independiente. Impulsar la implementación de programas anticorrupción por parte de las empresas del sector.
• Monitorear de forma permanente los mecanismos de pago para asegurar que los tratamientos dictados a los pacientes responden a sus necesidades, y no las oportunidades de ganancia.
• Garantizar niveles salariales justos  al personal médico y administrativo, que guarden relación con su nivel de formación, capacidades y entrenamiento.
• El gobierno debe introducir mecanismos que faciliten la denuncia de funcionarios públicos y privados interesados en delatar hechos de corrupción en su lugar de trabajo.
• Los reguladores tienen la responsabilidad de adoptar reglas para prevenir y resolver conflictos de interés aplicables a individuos y grupos.
• El gobierno debe incentivar la transparencia en el proceso de regulación de drogas, controlar la excesiva promoción de medicamentos, regular la sobre-prescripción médica, y monitorear las relaciones entre la industria farmacéutica y las autoridades del sector.
• Las autoridades que expiden licencias para el ejercicio profesional en salud también deben definir reglas para contrarrestar los conflictos de interés en el ejercicio de profesión, y deben buscar los recursos necesarios para estimular que de hecho se apliquen.
• Las autoridades sectoriales deben facilitar información y crear canales públicos para ser vigilados y controlados, a fin de fomentar la rendición de cuentas y la transparencia. Es esencial que las políticas públicas, programas y gasto sectorial estén abiertos al público y escrutinio legislativo, en la formulación, ejecución y evaluación del plan sectorial y el presupuesto.

Descargue aquí el Informe Global de Corrupción 2006 sobre corrupción en el sector de la salud.


Written By: Editor
Date Posted: 3/25/2008
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