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EN LA POLÍTICA EN LA JUSTICIA EN LA CONTRATACIÓN CONTROL CIUDADANO EST. TERRITORIAL SECTOR PRIVADO
Información para entender un fenómeno complejo: la corrupción

Por: Margareth Flórez*
Directora Ejecutiva
Corporación Transparencia por Colombia

Recientemente se dio a conocer el cuarto estudio anual de opinión pública del Barómetro de las Américas –LAPOP- para el año 2007, en Colombia. Este trabajo aporta elementos para leer el “complejo fenómeno de la corrupción”, tal como dice el título del capítulo que aborda esta problemática.

La encuesta indica que la percepción de corrupción en el país es considerable, y no ha  variado de forma sustantiva: 73,5% en 2004, 68.2% en 2005, 73.9% en 2006 y 74.2% en 2007.  Esta tendencia es consistente con el Índice de Percepción de la Corrupción –IPC- producido anualmente por Transparencia Internacional. En este índice (IPC), los resultados de Colombia muestran estancamiento. 

El país partió de un puntaje de 2,2/10 en 1998, luego en 2001 la percepción de la corrupción aumentó, por lo cual la calificación se incrementó a 3.8/10, entre 2002 y 2004 descendió ligeramente y en 2005, alcanzó el máximo puntaje de 4.0/10. En  2006 el país obtuvo una puntuación de 3.9/10 y en 2007 alcanzó 3.8/10 entre 183 países, lo cual ubica a Colombia en el puesto 68. Estas cifras coinciden además con los datos de la Encuesta de Probidad desarrollada por Confecámaras en 2006, donde los empresarios señalaron que las prácticas corruptas tuvieron apenas una muy leve disminución entre 2004 y 2006.

No obstante, si bien la percepción de corrupción es alta, este estudio de LAPOP señala que el fenómeno ocupa un lugar marginal entre los problemas que más afectan a los colombianos, es decir, la corrupción es un problema prioritario solo para el 2.9% de los entrevistados, cifra muy distante de la calificación dada a la violencia (31.49%) y al desempleo (20.7%).

La baja prioridad atribuida puede estar asociada a los bajos niveles de victimización por corrupción encontrados en este trabajo. Este estudio muestra además que el porcentaje de colombianos que ha sido victima de la corrupción se ha mantenido constante en los últimos años, y que la ocurrencia de este flagelo ha disminuido en los juzgados y en los servicios de salud. Revela además que durante los últimos doce meses, uno de cada diez colombianos recibió una  solicitud de soborno de parte de algún funcionario o agente del Estado.

Es posible que para una fracción importante de colombianos, un problema prioritario es aquel que afecta sus vidas de manera directa y contundente y dados los datos de victimización, podría decirse que la corrupción no lo es desde el punto de vista de los encuestados. Ahora bien, ¿porqué los colombianos creen que un fenómeno de alta prevalencia, no afecta sus vidas? Algunos estudios*  indican que solo una proporción mínima de personas están entrenadas para establecer vínculos causales complejos y poco evidentes como los que existen entre la gran corrupción e incluso la amenaza de captura del Estado, y los daños causados a las personas en particular o a los bienes y servicios a los cuales accede cada ciudadano, y en esta medida, no logren dimensionar el impacto de la corrupción sobre sus vidas.

LAPOP indaga también sobre la actitud frente a la corrupción. Al preguntar a los entrevistados si considera los comportamientos propuestos en la encuesta, corruptos o no, y si merecen castigo, cerca del 90% de los encuestados castigarían a congresistas que reciben mordida, así como a las empresas y a los policías de tránsito que hacen lo mismo; pero solo cerca del 40% considera que se debe castigar a una madre que paga 10 mil  pesos de más al empleado público municipal para agilizar la obtención de la partida de nacimiento de su hijo y el 42%, al político que usa su palanca para conseguir un empleo público para su cuñado desempleado. Estos resultados evidencian una cierta confusión por parte de los encuestados frente a que se entiende por corrupción, y podrían ser interpretados como una actitud permisiva frente a la corrupción dependiendo del fin que se persigue (el fin justifica los medios). Algunos otros trabajos, señalan que “en Colombia, y en otras sociedades con bajos niveles de autorregulación, ser corrupto se percibe como una manifestación de astucia y pericia”.

Sobre quiénes son más estrictos frente a la corrupción, este trabajo de LAPOP indica que las personas mayores y más educadas tienden a penalizar con mayor fuerza la corrupción. Y al cruzar datos, señala que aquellas personas más permisivas con los comportamientos corruptos tienden a percibir menores grados de corrupción en la administración del Estado. Un aspecto interesante y curioso que anota este trabajo es haber encontrado que los medios no tienen influencia sobre la percepción de los ciudadanos frente a la corrupción en la administración pública.

Un primer paso para combatir efectivamente un fenómeno complejo, es leerlo, interpretarlo de forma adecuada. Estudios como este de LAPOP y otros, entre éstos los desarrollados por Transparencia por Colombia, entregan información y ayudan a entender las distintas aristas de la corrupción en Colombia, y a combatirla.

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*Salcedo-Albarán E., Zuleta M.M, León Beltrán I., Rubio M. (2007). Corrupción, cerebro y sentimientos. Grupo Método


Written By: Editor
Date Posted: 7/15/2008
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